
Dólmenes El Pozuelo
Un hito entre los yacimientos arqueológicos del sur de Europa
Dólmenes de El Pozuelo: Hito en la Península Ibérica sobre el megalitismo europeo.
En el corazón del Andévalo de la provincia de Huelva, rodeados de un paisaje de monte bajo y laderas escarpadas, se encuentran los enigmáticos Dólmenes de El Pozuelo. Este conjunto megalítico, descubierto en 1946, nos transporta a una época remota, aproximadamente 3000 años antes de Cristo, cuando las primeras comunidades agrícolas de la Península Ibérica comenzaron a erigir mausoleos de piedra en honor a sus muertos.
El Pozuelo es uno de los yacimientos arqueológicos más fascinantes del sur de Europa. Compuesto por once sepulcros distribuidos en diferentes unidades, estos dólmenes fueron construidos durante el Calcolítico, entre el 3000 y el 2500 a.C. A diferencia de otros monumentos megalíticos europeos, como el icónico Stonehenge en Inglaterra, cuyas piedras forman un círculo ritual conocido como crómlech, las construcciones de El Pozuelo son dólmenes de corredor y cámara, diseñadas principalmente como espacios funerarios colectivos.


Sobre estas líneas podéis ver fotografías de los dólmenes que veremos en este artículo. A la izquierda el Dolmen Número 6 y a la derecha el Dolmen Número 7, ambos en el yacimiento arqueológico de El Pozuelo, Huelva, España.
La disposición de las cámaras y la ubicación estratégica en lugares elevados sugieren que su función no solo era la del enterramiento, sino que también desempeñaban funciones simbólicas y sociales. Estos monumentos eran visibles desde lejos, marcando el territorio y reafirmando la identidad comunitaria.

La estructura del impresionante Dolmen número 7 presenta un diseño cruciforme compuesto por un corredor y tres cámaras.
Explorando el Dolmen Número 7 de El Pozuelo
Este dolmen es una notable estructura megalítica que forma parte del conjunto arqueológico de El Pozuelo, situado en Zalamea la Real, Huelva. Este dolmen se encuentra en la cima de un cerro, siendo visible desde lejos, en un entorno natural dominado por encinas y jaras.
La estructura del Dolmen número 7 presenta un diseño cruciforme compuesto por un corredor y tres cámaras:
- Cámara 1: una cámara lateral norte de forma poligonal alargada, con aproximadamente 3,3 metros de longitud y 1,7 metros de anchura.
- Cámara 2: una cámara central rectangular, situada en el eje del corredor, de unos 2,3 metros de longitud y 1,5 metros de anchura.
- Cámara 3: una cámara lateral sur, también poligonal alargada, que es la mayor de las tres, midiendo aproximadamente 3,0 metros de longitud y 2,1 metros de anchura. Debido a su tamaño, esta cámara conserva una columna central que originalmente sostenía el techo.




Estas cámaras convergen en un espacio común que puede considerarse un vestíbulo compartido. El corredor, cuyas paredes paralelas disminuyen en altura hacia la entrada, es más bajo que las cámaras. La cubierta original consistía en losas de piedra apoyadas sobre ortostatos, de las cuales dos aún se conservan in situ. El suelo de las cámaras está compuesto por tierra compactada sobre una base de pizarra.
El dolmen está rodeado por un túmulo ovalado de aproximadamente 20,5 por 16,0 metros de diámetro, similar en estructura al del Dolmen número 6.

Este sepulcro megalítico, datado entre el 3000 y el 2500 a.C., es representativo de las prácticas funerarias y arquitectónicas de las comunidades prehistóricas de la región.
Su diseño complejo y su magnífico estado de conservación ofrecen una valiosa visión de las creencias y habilidades constructivas de sus constructores.
Dolmen Número 6 de El Pozuelo
Entre los numerosos sepulcros de El Pozuelo, el Dolmen Número 6 destaca por su excelente estado de conservación y su estructura compleja. A diferencia de otros dólmenes más simples, este monumento presenta al igual que el Número 7, múltiples cámaras funerarias conectadas por un corredor central, salvo que este se bifurca en varias direcciones. Esta sofisticada disposición refleja no solo un conocimiento avanzado en construcción, sino también una organización social capaz de coordinar el esfuerzo colectivo necesario para su edificación.

En la imagen superior podemos ver la ubicación de los dólmenes 6 y 7, además del Número 9. Podemos comprobar la cercanía entre los diferentes mausoleos y la construcción en zonas elevadas favoreciendo la visibilidad desde fuera de la comunidad asentada en el territorio.



La ubicación del Dolmen Número 6 en un punto elevado del paisaje no es casual. Su visibilidad desde diversos puntos del territorio refuerza la hipótesis de que no solo era un espacio funerario, sino también un hito territorial de gran importancia simbólica para la comunidad. De este modo, no solo conectaba a los vivos con sus antepasados, sino que también marcaba el dominio y la cohesión social del grupo.
Simbolismo y Ritual Funerario en el megalitismo de la Península Ibérica
Aunque no se han encontrado objetos de cobre en El Pozuelo, lo cual sugiere que su construcción es anterior al uso extendido de este metal en la región, se han hallado restos de cerámica y herramientas de piedra pulida. Estos objetos formaban parte del ajuar funerario, una práctica común en el megalitismo que refleja la creencia en la vida después de la muerte y la importancia de los ancestros en la estructura social de la comunidad.

Se han hallado restos de cerámica y herramientas de piedra pulida. Estos objetos formaban parte del ajuar funerario, una práctica común en el megalitismo que refleja la creencia en la vida después de la muerte.
Además, los rituales funerarios que se realizaban en estos espacios iban más allá de la simple sepultura. Los objetos y ofrendas encontrados sugieren ceremonias complejas en las que se conectaba el mundo de los vivos con el de los muertos, reforzando así el sentido de identidad colectiva.

Un Patrimonio por descubrir y proteger en Andalucía
El conjunto megalítico de El Pozuelo fue declarado Bien de Interés Cultural en 2002, y aunque su relevancia histórica y arqueológica es innegable, sigue siendo un lugar poco conocido para el gran público. Explorarlo no solo es una experiencia para los amantes de la arqueología, sino también una oportunidad para reflexionar sobre el origen de las sociedades humanas y su conexión con el entorno.
A través de sus dólmenes, El Pozuelo nos ofrece una ventana al pasado, revelando cómo nuestros antepasados desarrollaron complejas estructuras sociales, espirituales y arquitectónicas. Estos monumentos milenarios siguen desafiando nuestra comprensión de la prehistoria, recordándonos que el ser humano ha buscado siempre dejar huella y conectar con lo trascendental.
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